
El presidente Javier Milei firmó este sábado un decreto para poner en marcha el proceso de privatización total de Belgrano Cargas y Logística S.A. La empresa de trenes opera las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza; las cuales tienen una traza ferroviaria de 7600 km y que impactan directamente en 16 provincias.
La noticia fue confirmada por el vocero presidencial, Manuel Adorni. "El Estado dejará de ser operador de los servicios ferroviarios de carga y de toda su infraestructura: material rodante, vías, talleres e inmuebles", expresó en un mensaje por la red social X.
Se trata de una de las seis compañías que estaban mencionadas en el anexo de privatizaciones de la Ley Bases, tratándose de la primera privatización ferroviaria desde que Milei asumió la Presidencia.

La medida había sido anticipada en octubre por el mandatario, asegurando que "serán concesionadas a privados, manteniendo rieles y tierras como propiedad del Estado Nacional".
Tal como confirmaron altas fuentes de la Casa Rosada en octubre, se están analizando ofertas que fueron presentadas para esa compañía. Además, dijeron que "se vienen más privatizaciones ferroviarias en los próximos meses".
Belgrano Cargas: cómo funciona la empresa ferroviaria que privatizará el Gobierno
En junio de 2013, a través de Resolución 471/2013 el gobierno de Cristina Kirchner creó Belgrano Cargas y Logística SA (BCYL S.A) con el fin de "nuclear en una misma empresa las tres líneas de transporte de cargas más importantes del país": la Línea Belgrano, la Línea San Martín y la Línea Urquiza.
En 2016, y con el propósito de darle una impronta federal, la empresa comenzó a llamarse Trenes Argentinos Cargas. La traza ferroviaria impactan directamente en 16 provincias: CABA, Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco, Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Mendoza, San Juan, San Luis y Catamarca.
La administración de la misma se realiza a través de 11 unidades productivas y ocho talleres propios donde se realizan las reparaciones del material rodante. Las principales cargas, informa el Gobierno en su página web, incluyen productos agrícolas, piedra, carbón de coque, madera, minerales, metales, productos para consumo y otras eventuales.
Meses antes, el Gobierno argumentaba que "en manos estatales, Belgrano Cargas es obscenamente deficitaria y posee una planta sobredimensionada de 4429 personas, además de una estructura jerárquica elevada no acorde a sus funciones".
En tanto, justificaron que la privatización también se funde en una situación donde "el Estado puso 112 millones de dólares en esta empresa" durante 2023
Belgrano Cargas: ¿quiénes pueden comprarla?
Con una extensión total de 7.600 kilómetros de vías operativas y 4.429 empleados, la compañía BCYLSA está estructurada sobre la base de tres líneas estratégicas de cargas:
- La red de trocha angosta del ferrocarril Belgrano que enlaza las regiones Centro, NOA y NEA con los principales puertos de la Hidrovía. Tiene operativos casi 4.000 kilómetros de vías, 59 locomotoras y 6.323 vagones.
- La red de trocha media de la línea Urquiza que une la provincia de Buenos Aires con la región mesopotámica. Posee actualmente activos 1.110 km. de vías con 13 locomotoras y 1.171 vagones de cargas.
- La red de trocha ancha de la línea San Martín, que comunica la Capital Federal, el oeste del territorio bonaerense y la región de Cuyo con accesos a los puertos de Rosario y Buenos Aires. Cuenta con 2.505 km. de vías activas y un parque tractivo y rodante en servicio compuesto por 91 máquinas y 4.126 vagones.
Si bien entre las principales empresas del sector-como Cargill, Nidera, Bunge y el grupo chino Cofco- se llegó a analizar la posibilidad de armar una suerte de "pool" para que se haga cargo del servicio ferroviario de cargas, esa alternativa -en principio- no sería viable con los lineamientos trazados para la privatización por la gestión libertaria.
El objetivo esencial del Gobierno -según afirmaron Chaher y el ministro de Desregulación y Transformación Ferroviaria, Federico Sturzenegger- es implementar un "sistema de libre acceso y no monopólico", donde los trenes estén disponibles para cualquier cargador sin ninguna exclusividad o ventaja para el operador de las formaciones ferroviarias.
Para controlar y garantizar esa premisa, la administración de Javier Milei prevé -casi a contramano de la privatización- crear un nuevo ente regulador estatal: la Agencia de Regulación del Transporte de Ferroviarias de Cargas (ARTFC).

Quiénes manejan los trenes de cargas privados
Ferroexpreso Pampeano opera la red del corredor cerealero Rosario-Bahía Blanca. Tiene concesionada una red de 5.119 km de vías, de los cuales mantiene activos 2.339 km. Posee un parque de 54 locomotoras y 2.169 vagones en servicios. Su contrato original, que había arrancado en la gestión menemista, expiró hace más de cuatro años y actualmente tiene su concesión prorrogada hasta abril de 2025.
Por su parte, Nuevo Central Argentino (NCA) maneja los trenes de cargas de la línea Mitre que une las provincias de Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y la Capital Federal. Tiene accesos a los puertos del Gran Rosario y de la Ciudad de Buenos Aires. La concesión inicial abarcaba 4.554 km de vías, de los cuales actualmente tiene operativos 2.356 km. Su flota tractiva en servicio llega a 96 máquinas con un parque rodante de 3.638 vagones. Su contrato vencido fue prorrogado hasta mediados del próximo año-
A su vez, Ferrosur Roca es la concesionaria de la red de cargas de la línea Roca con llegada a los puertos de Buenos Aires, La Plata y Bahía Blanca. De la red originaria de 3.181 km de vías que recibió en concesión a mediados de los 90, utiliza de manera activa 2.301 km. Cuenta con 39 locomotoras disponibles y 2.051 vagones en uso. También tiene su contrato original vencido y extendido hasta el segundo semestre de 2025.
En lo que respecta al mantenimiento de la infraestructura, los talleres de reparaciones y la disponibilidad de locomotoras y vagones; la cantidad de los nuevos y potenciales jugadores privados, resulta por ahora incierta debido a la ausencia de empresas locales con experiencia en esas tareas y servicios.
Al igual que en el negocio de las "operadoras", la mayor o menor participación privada en esos rubros estará condicionada a los antecedentes técnicos y económicos que establezcan las reglas de juego de los llamados a licitación.
