Sin dudas llegó para quedarse y sus alcances llegan a ser realmente difíciles de medir y controlar. A la vez su enorme potencial permite optimizar tareas, mejorar la eficiencia y reducir errores. ¿Qué desafíos éticos y sociales plantea la Inteligencia Artificial? ¿Cómo impacta en la sociedad? ¿Qué dificultades conlleva su utilización? Son algunas de las preguntas que en la comisión de Ciencia y Tecnología e Innovación Productiva de la Cámara de Diputados comenzaron a tratarse a partir de la presentación de siete proyectos, cifra que luego ascendió a 18. El objetivo es lograr una regulación y una readecuación del marco legal ante la llegada de la IA, uno de los sectores de la economía que despierta gran interés en el presidente. De hecho, Javier Milei aseguró que busca convertir a la Argentina en "el cuarto centro de inteligencia artificial del mundo" con regulaciones mínimas para tentar a las grandes empresas tecnológicas en contraposición con la fuerte legislación europea.
La sesión fue encabezada por Daniel Gollán, diputado y presidente de la comisión de Ciencia y Tecnología, que será la encargada de debatir y analizar los proyectos de ley relacionados con la IA. En esta primera reunión en el Congreso fueron invitados especialistas en la temática quienes expusieron sobre regulación y uso de la IA y su funcionamiento ético, responsabilidad algorítmica, algoritmos verdes, la promoción de este tipo de tecnologías y su aplicación en el ámbito de la robótica y la educación.
La comisión cuenta hasta el momento con dieciocho proyectos de distintos bloques que promueven actualizar la regulación de la IA en Argentina desde distintas aristas. Por este motivo, en conjunto, los legisladores consensuaron una agenda de trabajo para continuar con el tratamiento de la temática con reuniones informativas cada quince días.
¿Qué es la IA y para qué sirve?
La inteligencia artificial (IA) es la capacidad de una máquina o software para realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como el aprendizaje (datos y experiencias), razonamiento (capacidad para tomar decisiones lógicas y resolver problemas), percepción (capacidad para interpretar y comprender datos sensoriales) y la comprensión del lenguaje natural (entender y generar lenguaje humano).
La IA se utiliza en diversas aplicaciones como: asistentes virtuales, reconocimiento de voz y facial, sistemas de recomendación, análisis de datos y predicciones, robots y automatización y juegos y simulaciones. Sin dudas cada vez alcanza a más tareas y actividades diarias y su impacto es sumamente significativo en la sociedad. Si bien puede aportar beneficios como mejorar la eficiencia y productividad, brindar precisión y reducción de errores, la toma de decisiones y creación de nuevos productos y servicios, también plantea desafíos éticos y sociales, como la privacidad y seguridad, el desempleo y cambios laborales, entre otros.
En resumen, la IA es una tecnología que simula la inteligencia humana en máquinas, con aplicaciones diversas y un impacto significativo en la sociedad.
Los puntos del debate
Algunos ejes clave de la discusión son los siguientes: regulación vs. libertad creativa; uso ético; impacto laboral y desarrollo nacional.
Las empresas tecnológicas y los expertos en la materia debaten entre la necesidad de regular la IA para evitar riesgos y por otro lado destacan la importancia de la libertad creativa para desarrollar nuevas tecnologías. Asimismo algunos proyectos de ley se enfocan en el uso ético de la IA, como la responsabilidad algorítmica, los algoritmos verdes y la promoción de la IA en diferentes sectores. También se plantean desafíos laborales, como la automatización de trabajos y la necesidad de nuevas habilidades para los trabajadores. Otro interrogante que se plantea es cómo puede influir la regulación de la IA en el desarrollo nacional, ya que puede impactar en la inversión extranjera y la creación de empleos.
Testimonios
“Todos los proyectos hablan de regulación y preservación de derechos. También hay que aprovechar las potencialidades y es necesario que se desarrolle un marco regulatorio”, destacó el presidente de la comisión de Ciencia y Tecnología Daniel Gollán al comienzo de la sesión.
Fernando Schapasnik , director Ejecutivo de la Fundación Sadosky fue el primer disertante y consideró que la regulación y la innovación no son opuestos: "Argentina es un país exportador de software y corremos el riesgo de comprometer esa posición si no tenemos regulación". Con respecto a los riesgos de la IA Generativa, explicó que “hay riesgos ambientales concretos, por ejemplo, operar Chat GPT durante un año consume la misma cantidad de energía que 60 mil hogares argentinos. Además se presentan desafíos para la economía: el 54% del empleo argentino en el sector privado, se encuentra en ocupaciones donde al menos la mitad de sus tareas podrían ser ejecutadas por IA".
Por otra parte, el presidente de la asociación civil Infoworkers, Jorge Zacagnini expresó que “para legislar con eficacia en inteligencia artificial es necesario un acuerdo amplio, participativo y sustentable sobre un marco conceptual común". En su exposición, el Dr. en Ciencias Biológicas, Esteban Cynowiec advirtió que “si se va a legislar este tema, hay que entender cuál es la naturaleza última que designa a la IA: aprende con datos que tienen sesgos".
Luego de la primera reunión, Daniel Gollán sostuvo: “Empecemos a trabajar fuerte en asesores que vengan a exponer. Se ha dicho que hay derechos personalísimos que deben ser protegidos así como también se habló de la protección de los derechos de las personas. Todos los días informáticamente somos víctimas de estafas y no tenemos a quien protestar”.
El diputado de Unión por la Patria al finalizar el encuentro valoró también: “Creo que ha sido una jornada rica, tenemos que continuar en esta senda de tomar esto con seriedad y para comenzar un trabajo serio, tenemos que poner objetivos realizables”.
