Ser inversora ángel en Uruguay: las claves y aprendizajes de Florencia Pucciano

Hay algo que Florencia Pucciano repite con una convicción que suena a una conclusión lenta, trabajada con el tiempo y sin adornos. Es la misma economía de palabras que probablemente usaba cuando trabajaba para una de las mayores traders de commodities del mundo porque, se puede notar, diez años en ese lugar le enseñaron a no dramatizar. Dice que quiere ayudar al Uruguay. 

Pucciano tiene 37 años, es economista y pasó más de una década como gerente de riesgo regional en una multinacional de trading de commodities. No es el currículum de alguien que después termina apostando por startups en etapas tempranas. Pero en 2023, cuando decidió salir de ese mundo, tampoco tenía del todo claro adónde iba.

"Me tomé un tiempo para pensar", dice en diálogo con Forbes Uruguay. Literalmente se tomó un año antes de comprometerse con algo nuevo. Ese año lo usó para leer, hacer cursos y, sobre todo, para visitar Silicon Valley con la universidad donde hoy trabaja. Ahí vio de cerca cómo funcionan los inversores ángeles, qué preguntan, en qué se fijan, cómo razonan. Algo hizo clic.

 

Hoy coordina emprendimientos en el Centro de Innovación y Emprendimiento (CIE) de la Universidad ORT en Uruguay y es miembro de URUCAP, la red de inversores ángeles de Uruguay. Hasta ahora invirtió en cuatro startups nacionales en etapas tempranas, todas con algo en común según su propia lectura: resuelven algo concreto en la vida cotidiana de las personas.

Las cuatro son Viatik, plataforma de movilidad; Lumepic, que ayuda a fotógrafos a monetizar imágenes que de otro modo no venderían; Ordereat, enfocada en las cantinas de colegios y las pymes que las gestionan; y Volamos.com, una agencia de viajes que opera completamente online con inteligencia artificial. No son emprendimientos que compitan por contratos corporativos ni que apunten a optimizar procesos internos de grandes empresas. Son proyectos que apuntan a resolver cuestiones cotidianas.

En total lleva invertidos unos US$ 140.000 en startups. "Como inversora, los emprendimientos que resuelven problemas de las corporaciones grandes no me mueven", reconoce. "Los ayudo igual, mentoreo o conecto en lo que necesiten, pero donde yo invierto es en otra cosa", asegura.

 
 
 

 

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