La crisis en Rampla Juniors se profundiza por deudas a complejos deportivos, inhibiciones por U$D 400.000 y juicios contra la gestión Tofoni-Foster

La Primera División no pudo comenzar la pretemporada este lunes por problemas económicos y, a partir del martes, el plantel se ve obligado a realizar la misma en el estadio. Además, el club sufrió juicios laborales de técnicos, profesores y funcionarios de juveniles por deudas millonarias producto de la gestión de los empresarios.

El paso de Foster Gillett y Guillermo Tofoni por Rampla Juniors dejó al club totalmente arrasado, a tal punto que, luego de poner en alquiler su estadio producto de la crisis, se conoció que la dupla empresarial aún adeuda dinero a tres complejos deportivos.

Rampla Juniors afronta un nuevo año tras el descenso y con nuevos problemas bajo la dirección de la Sociedad Anónima Deportiva encabezada por Foster Gillet, ya que la pretemporada deberá aplazarse un día por deudas en varios complejos deportivos, los cuales le cerraron sus puertas a un Rampla que se ve obligado a entrenar, a partir del martes, en su estadio.

Uno de los predios a los que la institución le debe es la Escuela Naval de Carrasco, ubicado en la rambla de Montevideo. Se trata de una histórica institución de educación militar y sede de formación de la Armada Nacional desde 1968. En 2023, la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación resolvió declarar al predio como Monumento Histórico Nacional. Además, por su zona destacada zona en la costa, integrando construcciones de ladrillo con espacios verdes y deportivos, es que pudo ser alquilada.

Otro de los lugares es el Complejo Vázquez en Canino Prieto y O'Higgins (el dueño de este predio inició una demanda legal en tribunales por una deuda de seis meses) y el restante es el Complejo de La Marina en el Cerro. Allí debían iniciar los entrenamientos el plantel de Primera División de Rampla Juniors, pero ante la falta pagos, fueron dados de baja y los trabajos iniciarán en el propio (y desmejorado, tras la falta de mantenimiento) Estadio Olímpico.

Si bien la pretemporada tenía como fecha de inicio este lunes, ante las problemáticas que surgieron y los preparativos para utilizar la cancha de la entidad, finalmente comenzarán las prácticas el martes, según le confiaron fuentes de la institución a este medio.

Este hecho no es nada aislado para un Rampla Juniors totalmente arrasado por la gestión Foster Gillett- Guillermo Tofoni. Incluso, el club, en los últimos días, recibió demandas laborales de técnicos, profesores y funcionarios de juveniles por deudas millonarias que deberán afrontar en el corto plazo. Leandro Somoza cobró apenas dos meses y Mario Saralegui con Rubén Paz solo percibieron un mes de salario de los seis meses que trabajaron.

Además, el club se encuentra inhibido -ahora actúa el gremio de futbolistas de Uruguay- por un monto cercano a los U$D 400 mil, por lo que no pueden registrar los contratos de los jugadores, que empiezan a entrenar, por una reglamentación de la AUF en acuerdo con la Mutual.

 

Rampla Juniors alquila su estadio producto de la crisis que dejaron Foster Gillett y Tofoni

El club tomó la medida extrema de alquilar la cancha para partidos de fútbol amateur. Según confiaron fuentes de la institución, la operatoria se gestiona exclusivamente a través de integrantes de la directiva encabezada por Gabriel Kouyoumdjian.

Los interesados (hinchas, socios o aficionados) deben contactarse con dirigentes del club, los cuales manejan la agenda y los turnos (el valor es de u$d 200 por una hora y media de juego dentro del Olímpico). El dinero recaudado, explicaron, se destinará al pago de insumos básicos para evitar cortes y mantener una operativa mínima.

Desde el club le aseguraron a este medio que el objetivo principal es generar ingresos rápidos para afrontar los servicios básicos y evitar que el predio quede inutilizado. Sin embargo, no existe, hasta el momento, constancia de un reglamento detallado sobre responsabilidades, seguros ni sobre cómo se documentarán y auditarán esos ingresos. 

 

Este es el contrato que firmaron Foster Gillet y Guillermo Tofoni en Rampla Juniors

El acuerdo fue firmado el 15 de noviembre de 2025 para la "cesión del activo fútbol y el gerenciamiento de Rampla Juniors Football Club a partir del año 2025" con el objetivo de sentar "bases para lograr un proyecto que permita el desarrollo deportivo e institucional" del club.

El documento contempla la cesión del "activo fútbol" de parte del club a la SAD, "la cual pasará a ser la única titular de dicho activo con plena y absolutas facultades"; el uso de nombre, marca, himnos, escudo, camiseta, colores, logotipos en exclusividad, "que no podrán ser modificados de ninguna manera por la SAD"; y la cesión "de los derechos de usufructo en exclusividad del 'Estadio Olímpico' y de sus instalaciones para destinarlos al entrenamiento de los diferentes planteles y disputa de partidos oficiales". 

Por otro lado, se estableció un plazo de contrato por 30 años, que puede prorrogarse "por la sola voluntad de la SAD de manera automática" siempre que se cumplan ciertos parámetros.

 

Exclusivo: este es el contrato que firmaron Foster Gillet y Guillermo Tofoni en Rampla Juniors
 
 
 
 
 

Para cumplir el contrato, el club debía transferir los contratos vigentes con jugadores, entrenadores y preparadores; coordinar los trámites necesarios ante autoridades públicas y la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y registrar a nombre de la SAD los contratos laborales deportivos.

Con este sistema, la SAD obtenía el derecho de "suceder al club en todas las competencias oficiales organizadas por la AUF", de utilizar, modificar o pautar estrategias de marketing y el derecho exclusivo de los ingresos generados por actividades como venta de entradas, sponsors, merchandising, derechos de televisación, económicos, de formación, mecanismos de solidaridad y por la participación en competencias nacionales o internacionales.

La Sociedad Anónima de Gillet tenía como obligación "mantener la identidad del club en nombres, símbolos y emblemas", mientras que Rampla Juniors se quedaría con los derechos intelectuales. Además, se contempló la realización de una campaña de fidelización, captación y recuperación de socios. También se incluía en el contrato la construcción en "un plazo no mayor a tres años un Centro de Alto Rendimiento" y con una inversión no menos a USD 1 millón.

En cuanto a lo deportivo, se comprometió a realizar una inversión en el plantel de Primera División "procurando en lo posible en ascenso a la Primera División Profesional para la temporada 2026" y se estableció que debería "competir al menos 20 de los 30 años del contrato en Primera División Profesional". Sobre los derechos federativos y los beneficios económicos que derivan de ellos el contrato asegura la propiedad exclusiva para la Sociedad Anónima. 

 

 

También se estableció el reparto de un porcentaje a obras de infraestructura del club, la mejora de las instalaciones del Estadio y descuento para socios. Además, se obligó a realizar un acuerdo para llevar a cabo refacciones en el Predio de La Terraza en beneficio del club.

Por último, sobre el incumplimiento y la rescisión del vínculo, el contrato detalla: "Las partes incurrirán en incumplimiento, en caso de que no cumplan con alguna o cualquiera de las obligaciones por ella asumidas, que son consideradas todas principales y esenciales. En caso que una parte incumpla el contrato, la otra podrá optar por dar por rescindido el acuerdo de manera automática, de piano derecho, sin más trámite y sin responsabilidad de su parte, no siendo necesaria interpelación judicial de especie alguna".

 

 

 

 

 

 

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