Tal como ocurre en España y en otros países que comparten similitudes con Argentina en cuanto al el abordaje de la provisión de productos ortopédicos, hay una tendencia desfavorable en crecimiento: el uso de productos ortopédicos de segunda mano sin una adecuada adaptación o readecuación. En consecuencia, esta situación implica serios riesgos para la salud de los pacientes.
Ante este panorama, distintas entidades, como la Asociación de Ortopedias de Rosario advirtió acerca de este fenómeno. “Se registra un incremento de oferentes de productos ortopédicos en plataformas digitales que no tienen detrás a una ortopedia habilitada, como también personas no idóneas y distintos tipos de organizaciones que acopian productos ortopédicos de segundo uso y los ofrecen a menor costo o a préstamo a los pacientes para sus tratamientos”, notificaron en un comunicado.
“Por lo tanto creemos conveniente advertir que cuando no se realiza una adaptación individualizada de los productos ortopédicos que la requieran, como sillas de ruedas u órtesis, se pueden ocasionar daños físicos agravando el estado de salud de las personas”, agregó la Asociación.
En diálogo con INFOROSARIO, Claudia Quintero, presidenta mandato cumplido de la Asociación Ortopedias de Rosario indicó: “Mayormente el objetivo de este tipo de iniciativas es loable ya que pretenden fomentar la accesibilidad de los recursos sanitarios a una parte de la población, no obstante se torna indispensable concientizar sobre la responsabilidad que supone ofrecer este tipo de servicios a personas que necesitan productos ortopédicos para recuperar su salud o facilitar su autonomía y movilidad, ya que trae aparejada una serie de riesgos que pueden ser significativos para su salud y bienestar”.
En este sentido, Quintero puntualizó que los productos de segunda mano solo son confiables si los expide una ortopedia habilitada, reacondicionándolos de una manera adecuada. “Las sillas de ruedas, muletas, walker, andadores y algún modelo de bastón, sumado a algunos equipos médicos son los únicos productos ortopédicos que se pueden reutilizar, atendiendo además a la cuestión de sustentabilidad que nos caracteriza como empresarios con responsabilidad ambiental”.
Otras federaciones y asociaciones médicas en otros países han llegado a la misma conclusión y advertencia:"El uso de productos ortopédicos de segunda mano sin una correcta adaptación personalizada es desaconsejable para la salud de los pacientes y puede derivar en lesiones adicionales, empeorar las condiciones existentes o crear nuevos problemas".
Asimismo, recordó que también es importante considerar que la prescripción de este tipo de productos sanitarios debe ser realizada por un médico especializado: “Los productos ortopédicos deben ser dispensados y adaptados por técnicos ortopedistas o personal capacitado muy rigurosamente ya que por ejemplo, un error en la altura de un reposapies o en la colocación de una órtesis puede provocar problemas serios como úlceras por presión o empeorar alteraciones posturales”.
Otro dato a destacar mencionado por Claudia es que todos los productos ortopédicos que venden las ortopedias deben contar con habilitación de ANMAT para su uso, esto le da una garantía al tratamiento, genera la trazabilidad de los mismos y el seguimiento por el organismo que avaló su aptitud para su utilización. “Contrariamente los usuarios de productos de segundo uso quedan desprotegidos ante cualquier falla, desperfecto o defecto de los mismos, carecen del respaldo de la garantía para su uso que obtienen al recurrir a ortopedias habilitadas”, subrayó.
Con el fin de poder regular el sector y establecer criterios puntuales relativos a la actividad, la Asociación de Ortopedias de Rosario presentó un proyecto en 2022 para contar con una ley ortoprotésica para Santa Fe. Si bien aún tiene estado parlamentario, no fue tratado. “Presentamos el proyecto de ley para que nosotros, los propios actores del sector, podamos regular este rubro específico dentro de los productos médicos según la normativa de ANMAT”, precisó Quintero.
Finalmente agregó: "Es fundamental que los pacientes comprendan que no se trata de un simple producto, sino de un recurso sanitario prescripto por un médico, que es clave para su proceso de rehabilitación y bienestar a corto, mediano y largo plazo”.
