
"La justicia, que no es divina y castiga con crueldad, es el factor inapelablemente más eficaz de la promoción política", afirma Asís.
"Lo prueba el sistema jurídico brasileño (...) Encerraron durante años al expresidente Lula da Silva por un departamento luminoso en el Santa Teresita del Brasil, con el propósito de sepultarlo en el desprestigio. Acaso sin darse cuenta, al final lo condecoraron con la transitoria absolución, a los efectos de convertirlo de nuevo en el presidente del país más importante del subcontinente", señaló sobre el caso Brasil.
Esta misma situación se repitió recientemente en EE..UU., donde Donald Trump le arrebató en las urnas el poder a los demócratas.
"Lo prueba, también, el delincuente frontalmente condenado Donald Trump, que vuelve a presidir con la deplorable corbata carmesí la superpotencia más relevantemente nuclear del universo, ante el rostro triste, casi perplejo, de los distraídos jueces persecutorios que supieron condenarlo probablemente influenciados por la pasión del Partido Demócrata", indicó,
Con estos antecedentes, el escritor y periodista pidió prestar especial atención a lo que podría pasar en la Argentina, en lo que significa además un llamado de atención para Milei y su futuro.
"La Justicia argentina tampoco se queda atrás en el vasallaje del ridículo. Se incorpora en la cadena del error para consolidar desde Casación la condena aleccionadora de CFK, inhabilitada para ejercer cargos públicos hasta la eternidad. Significa confirmar que la justicia durante los años de Javier Milei continúa con las pifiadas torpemente similares de la justicia de los años de Mauricio Macri, para instalar a CFK como protagonista exclusiva de la polarización", apuntó.
"Estrategia perfecta, pero ¿y si Cristina les vuelve a ganar? Penúltimo eslabón de la cadena del error estéticamente condenable", finalizó Asís un nuevo posteo de su tradicional blog.
