Fiel a su estilo, con simpatía, sinceridad y su característica autenticidad, Moria Casán, se refirió a su vida, gustos y proyectos en una entrevista exclusiva con INFOROSARIO.
-¿Qué disfrutás más en este momento de tu vida?
-Primero estar viva, siempre disfruto del presente. No me quedo anclada en el pasado, que obviamente sostiene mi historia, que lo conozco y lo reconozco, pero no vivo recordando. Inevitablemente cuando vas teniendo más años se pasan cosas tuyas en la tele, películas o programas y no podés creer todo lo que hiciste. Hay gente que me cuenta que está viendo películas mías, programas de televisión o shows que hice y no lo puedo creer. En más de 50 años pasaron muchas cosas, mi actividad es de constante renovación y requiere un gran aggiornamento mío, entonces estoy siempre presente.
-¿Sentís que estás en una etapa de mayor introspección y autoconocimiento?
-Siempre fui muy introspectiva, creo que eso me da la sabiduría que te tengo para disfrutar de la vida y ser feliz. Solita, aprendí a conocerme, me construí para no deconstruirme. Mi construcción siempre ha sido muy abierta para no tener que después deconstruirme. Entonces esos no límites de jugar con mi verdad, mi libertad, me ayudaron para no caer al precipicio. Siempre fui muy cable a tierra y aunque debuté muy joven y siempre fue estelar mi debut, nunca compré lo que vendí, entonces ese equilibrio y mantenerlo toda la vida es un gran laburo. Pero lo tuve claro desde chica. Trabajé mucho con mi interior. Hace 4 años estoy estudiando Cábala, la decodificación de la Torá, el libro más antiguo, que significa “el esplendor”, y en estos últimos 2 años estoy aprendiendo con un rabino que los secretos del Universo los podés tener y siento una mayor seguridad en todo. Nunca me manejé con miedos y nunca fui una insegura, pero ahora tengo una plantada terrestre muy importante, la cual me hace estar muy contenta.
-¿Cómo vivís el éxito de Nave Nodriza?
-Es un programa muy relajado. Picnic extraterrestre es un nuevo canal cultural de gran nivel, con gente divina, sus productores, su directora Paula Vázquez, son todos fabulosos, estoy chocha. Sale los lunes a las 18 horas por el canal de streaming. En el último programa estuvo mi hija que habló de música y es un placer lo que sabe.
Mi presente es óptimo, tengo una nieta que va a cumplir 16 años el 10 de octubre, un nieto que el 3 de diciembre va a cumplir 10 años. Sofía Gala que está en un momento como siempre esplendoroso, trabajando, está preparando Eduardo II en el San Martín para debutar ahora en octubre y está haciendo con Anahí Berneri, “Lo que se pierde se tiene para siempre”, una obra con un gran éxito, que tiene todo vendido y es de una autora argentino
japonesa extraordinaria.
¿Qué más puedo pedir? Sobre todo tenemos salud y somos gozadores de la vida. Somos bohemios, nos gusta la música, la literatura, mi hija se reúne con sus amigos y yo también con ellos, disfrutamos de un set de música, de lecturas. Hace poco nos juntamos con un grupo de amigos de ella, en donde lee poesía mientras escuchamos música y tener ese aggiornamento sensible con mi hija me parece maravilloso. Más cosas no puedo pedir.
-¿Tenés algún sueño por cumplir?
-Me planto mucho en el presente y no espero nada. Mis decretos son para mejorar mi presente sin esperar resultados, para no estar condicionada a nada que vampirice mi energía y entonces todo viene y tengo muchas cosas por delante. Lo próximo es el final de Brujas, la obra épica del teatro argentino que terminamos en 29 de septiembre, con una posibilidad fuerte de que la continuemos en Mar del Plata, en donde nació en el 91. Después, seguir con el streaming, luego tengo próximo un viaje a Los Ángeles y a China. Mi pareja con Galmarini está perfecta, mi salud está óptima, mi familia también y mis amigos son lo más. Pero para eso hay que trabajar mucho y de esto de trata la vida, de no bajar nunca lo brazos y seguir luchando. He atravesado muchas cosas, pero nunca me instalé en lo malo o en el sufrimiento, fui siempre para adelante. Lo de atrás no lo puedo modificar, por eso no manejo la culpa, lo cual me hace una persona gozosa.
