Esas mismas empresas volvieron a remarcar pocos días después. Y se les sumó la mexicana Bimbo-Fargo —dueña del 80% de la góndola de pan de mesa gracias al aval que le dio a la fusión, una década atrás, Guillermo Moreno— con subas promedio del 120%. Entre el 10 de diciembre y el 31 de enero, según el relevamiento de este medio, los mayores incrementos acumulados fueron los de:
-La Virginia: 200%. Café, té y condimentos.
-Softies: 160%. Élite, Higienol, Babysec, Babysoft
-SC Johnson: 115%. Off, Raid, Fuyí, Baigon, Lysoform.
-Dos Anclas: 100%. Sal, aderezos y saborizantes.
-Cepas Argentinas: 100%. Gancia, Terma, Dr.Lemon.
-Pepsico: 60%. Snacks.
El consumo acusó el impacto inmediatamente. La medición más reciente de la consultora Scentia muestra que la primera semana de enero las ventas en supermercados se desplomaron 19,2% en unidades, la segunda un 5,2% y la tercera un 12,1%. Las peores caídas se registraron en Electrodomésticos (-39,8%) y en Bazar (-18,2%)
En Rosario, los consumidores hacen malabares en distribuidoras barriales para comprar alimentos. En otra nota vamos a describir este fenómeno y la abrupta caída de un mayorista rosarino, Micropack.Carrefour y Coto, las dos cadenas líderes, dejaron de comprarles a algunos fabricantes ante la corrida inicial. Llegaron incluso a dejar góndolas vacías y a denunciar a esos proveedores con cartelitos advirtiendo a sus clientes que les estaban “defendiendo los bolsillos” frente a “aumentos desmedidos”. Papelera del Plata y Papelera San Andrés de Giles fueron dos de las firmas a las que les suspendieron encargos. Hubo quejas airadas entre gerentes y hasta amenazas cruzadas. “Mirá que si nos juntamos los mayoristas y los minoristas te fundimos en un mes”, escucharon en una alimentaria grande.
Los supermercadistas cuidan en realidad un botín que amasaron al calor de la política de ‘Precios Justos’ de Sergio Massa: un market share del 46% en consumo masivo, casi equivalente al 51% récord que tenían a fines de los 90. ¿Cómo lo lograron? Gracias a esas listas negociadas con el Gobierno, que hicieron que productos idénticos fueran hasta 50% más caros en almacenes y autoservicios chinos que en sus góndolas. Así les comieron un nada desdeñable 10% del mercado a los pequeños comercios en el año y medio que duró el tigrense —viejo amigo de Coto— como ministro de Economía, a costa de los márgenes que ahora las fábricas empujan para recomponer. La contrapartida fueron los “chinos” que cerraron. No menos de 500 el año pasado. Se dio por muchas razones pero que pueden resumirse en una cuenta simple que sacan en esa colectividad: si un local promedio dejaba diez años atrás U$S100 mil al año de ganancia, hoy deja U$S20 mil.
En Rosario el avance de los mayoristas Parodi y el Indio empresa chaqueña, se materializa en los comercios chinos de proximidad.La tensión entre los súper e híper y la industria sigue alta. Las remarcaciones se atenuaron pero son más frecuentes. “Ya no vienen listas con el 50% pero cada diez días meten un 10%”, relata atribulado un gerente de compras. Según la consultora LCG, el “índice de difusión” de la inflación (la cantidad de productos que subieron de todo el portafolio en oferta) no bajó del 28% desde que asumió Milei. Incluso en un año de altísima inflación como 2023, el promedio rondó la mitad.
Ante el desplome de las ventas, los proveedores no bajan los precios pero algunos empiezan a ofrecer promociones y descuentos. Resurgieron los “2x1” y los “70% en la segunda unidad” desaparecidos en 2023 con los controles. En el sector lo llaman “invertir en promoción” y a los productos con descuentos los denominan “accionados”. En los rubros donde más se resienten los despachos, cada fabricante ofrece a cada cadena un porcentaje de “inversión en promoción” y eso se traslada al público. El riesgo es que, como empezó a ocurrir en los mayoristas, los consumidores vayan a comprar solo lo que está en oferta. A favor de esas grandes superficies y en contra del pequeño comercio juega la disparada del 150% del gasoil. Al fraccionador ya no le resulta tan barato buscar precios.
