Paso y caída del cuñado de “El Mencho” en Uruguay quien fue cerebro financiero del CJNG

Su hermana Rosalinda está casada el líder máximo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), abatido el pasado domingo durante un operativo militar en Tapalpa, Jalisco, México; en 2011 llegó al país y se radicó en Punta del Este; aquí adquirió el chalet “Quincho Grande” en Parque del Golf por dos millones de dólares a nombre de su esposa.

Gerardo González Valencia, cuñado del "Mencho" y pieza clave de "Los Cuinis", el brazo financiero del cartel. Valencia se radicó en Argentina en 2011 junto a su esposa y sus tres hijos, y alquiló un departamento en el Hotel Faena. Para no levantar sospechas, pagó seis meses de adelanto en un exclusivo colegio donde estudiaban hijos de diplomáticos y llevó adelante una vida de rey hasta que un imprevisto lo obligó a escapar hacia Uruguay.

Gerardo González Valencia, alias “Lalo”, “Silverio” o “Flaco”, número dos de Los Cuinis —el brazo financiero del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG)— y cuñado directo de Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, fue detenido en Montevideo el 21 de abril de 2016 por la Policía Nacional y la Dirección de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas.
Nacido en 1977 en Michoacán, México, González Valencia pertenecía a la familia “Los Cuinis” (apodada así por el término local para ardilla). Su hermana Rosalinda está casada con “El Mencho”, líder máximo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), abatido el pasado domingo durante un operativo militar en Tapalpa, Jalisco, México.
Según documentos judiciales estadounidenses, Los Cuinis coordinaban la importación de cocaína desde Colombia hacia México y su distribución hacia Estados Unidos, Europa y Asia, además de lavar millones de dólares.

Su paso por la zona
En 2009 se instaló en Buenos Aires con su esposa Wendy Dalaithy Amaral Arévalo y sus tres hijos, donde invirtió 2,5 millones de dólares en la sociedad Círculo Internacional S.A. y abrió el minimarket “Corner mi lugar” en Puerto Madero, que la Justicia argentina identificó como fachada para blanquear al menos 1,8 millones de dólares entre 2009 y 2011.
En 2011 cruzó a Uruguay y se radicó en Punta del Este. Adquirió el chalet “Quincho Grande” en Parque del Golf (15.000 m², con pileta, cancha de tenis y garaje) por dos millones de dólares a nombre de su esposa, tres terrenos en Punta Ballena por 550.000 dólares, autos de alta gama y utilizó empresas fantasma para mover fondos.
Entre 2011 y 2015 su esposa depositó casi 900.000 dólares en efectivo. Se estima que lavó cerca de siete millones de dólares en el Cono Sur.
Llevaba un estilo de vida lujoso: safaris de caza en Botswana, viajes al Mundial de Brasil 2014 y estadías en su hotel boutique Hotelito Desconocido en Jalisco.

Cadena perpetua
La detención ocurrió cuando intentaba huir a Brasil. En el operativo se decomisaron decenas de celulares, tablets, computadoras, armas y joyas. Fue procesado por lavado de activos y recluido en el Comcar. Su esposa fue detenida dos días después en el aeropuerto de Carrasco. Tras cuatro años de prisión en Uruguay, fue extraditado a Estados Unidos en mayo de 2020. En diciembre de 2022 se declaró culpable de conspiración para distribuir cinco o más kilos de cocaína (aunque se le atribuyen cientos de toneladas). El 21 de julio de 2023 un tribunal federal de Washington D.C. lo condenó a cadena perpetua. A casi diez años de su captura en suelo uruguayo, la Junta Nacional de Drogas subasta en estos días su chalet en Parque del Golf y los tres terrenos en Punta Ballena, mientras la Justicia argentina continúa investigando los nexos del minimarket de Puerto Madero con el CJNG.
Gerardo González Valencia ilustra cómo capos del narcotráfico mexicano utilizaron Uruguay y Argentina como refugios y centros de lavado de activos de lujo.

 

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