El presidente del PJ bonaerense y titular de La Cámpora, Máximo Kirchner, encabezó el pasado viernes en La Plata un acto que, tal como contó este medio en la previa, se convirtió en el punto de partida oficial de lo que será la puja interna del peronismo rumbo a los comicios del 2025. El diputado nacional se puso al frente de un encuentro con la propia tropa y eligió como principal enemigo al gobernador de la Provincia, Axel Kicillof.
Se trató de un acto confrontativo, clave para entender cómo se posicionarán diferentes referentes de Unión por la Patria camino a lo que será el escabroso armado de las listas. “Hay compañeros que creen que construyen autoridad ante Cristina”, manifestó en un pasaje de su discurso en clara referencia al Gobernador. Y fue por más, en otro dardo indirecto, al asegurar que “hay dirigentes con altos argos que se creen víctimas”.
Cabe recordar que Kicillof había realizado su propio encuentro una semana atrás en Santa Clara (Mar Chiquita) con el claro objetivo de comenzar a mostrar el avance territorial de aquellos movimientos que hoy piden expandir la mesa chica y volver a poner en discusión la conducción general de un partido en estado de crisis permanente. Con una diferencia: el Gobernador eligió no hacer ningún tipo de alusión a la interna.
Incluso, este lunes, cuando fue consultado por lo sucedido en La Plata, Kicillof priorizó el rol de gestión y aseguró que “en cuanto a la unidad, estamos abiertos, participamos de cuanto encuentro y actos que somos invitados”. Y cerró: “Creo que nos quieren ver a todos trabajando para ponerle un límite a esta política y acompañando al gobierno provincial”. Fue su respuesta al acto de Máximo como parte de una interna que, en la actualidad, cada vez gana más fuego y que, con el correr de los días, pone un fuerte interrogante en la consolidación de esa unidad.
Inicios
“Si los que fueron señalados por el dedo de Cristina se quejan, ¿qué nos queda a quienes no fuimos señalados por el dedo de Cristina?”, expresó Máximo en otra línea dirigida a Kicillof. Lo cierto es que parte mucho de la pelea actual se remonta a la gestión anterior cuando, para las legislativas del 2021, el presidente del PJ bonaerense dejó afuera a varias listas y provocó el enojo de una dirigencia que hoy se encuadra en favor del Gobernador.
De ahí que varios de los que promueven a Kicillof hablen de la necesidad de “impulsar una construcción política y solidaria sin lugar para la soberbia”, como dijo en su momento el jefe comunal de Avellaneda, Jorge Ferraresi. Quien también se preguntó en otro encuentro, luego de responsabilizar a Cristina Fernández por las últimas derrotas políticas “¿qué es lo primero que tenemos que hacer? Generar un proceso democrático interno”.
La discusión actual es la misma que en el 2021. En ese entonces, tras la derrota en las PASO, Máximo le plantó a Martín Insaurralde como jefe de Gabinete a Kicillof. La estrategia era simple: poner una segunda lapicera para la toma de decisiones y comenzar a darle vuelo al nombrado jefe de Gabinete de PBA para instalarlo como eventual candidato a la gobernación.
Sin embargo, en 2023, pese a que Máximo se había encargado de intentar posicionar, a través de sus lugartenientes, a Kicillof como candidato a presidente CFK señaló otro camino y las cosas no salieron según lo planeado. El gobernador se plantó y aseguró que iría por la reelección, al tiempo que mascó bronca debido a la estrategia que Máximo había intentado imponer. Como es sabido el exjefe de Gabinete bonaerense debió salir de la actividad pública tras su escándalo mediático y la historia siguió su curso con Sergio Massa como candidato nacional.
Fue justamente luego de las PASO cuando el gobernador expresó una de las frases que encendió avivó más el fuego. "Perón, Evita, Néstor y Cristina son los momentos más gloriosos de nuestro país", pero "hay que darle un carácter de época nuevo" al movimiento que condujeron esas figuras centrales del peronismo, manifesto desde la Facultad de Psicología de La Plata junto a Juan Grabois y el ahora intendente Julio Alak.
El mandatario hizo su propia metáfora de las bandas "las bandas de rock que tocan grandes viejos exitos" y llamó a "componer una nueva, no una que sepamos todos". Algo parecido a lo que expresó Andrés Calamaro en “Mi Gin Tonic”, cuando canta “no me digas que voy a tener que ir a ver a tu grupo del siglo pasado,en la Bombonera”.
La respuesta no tardó en llegar de parte de Máximo cuando aseguró que "yo no me dedico a la música, soy militante y dirigente. Lo que tenemos que hacer es trabajar para volver a ordenar. Más allá de los pentagramas, en lo que hay que fijarse muy bien es en la gestión del Gobierno, eso es lo que importa para que no haya confusiones, y creo que la historia argentina siempre tiene un anclaje de buenas medidas de gobierno”.
Mientras que la jefa comunal de Quilmes, Mayra Mendoza, fue más allá y aseguró sumó que “hay que reivindicar y representar nuestra línea histórica; no hubiera existido Axel Kicillof gobernador, o cualquiera de nosotros como dirigentes políticos, sin Perón y Evita ni sin Néstor y Cristina”.
La respuesta de la militancia de La Cámpora tardó en llegar, pero apareció el pasado viernes en Atenas, un club muy utilizado por las bandas locales para dar recitales. "Cristina es la conducción, Vamos a ver si lo entienden / Somos soldados de Perón, Y la Patria no se vende / Yo siempre te voy a seguir, No me importa lo que digan / Y si querés otra canción, Vení te presto la mía", cantó la gente.
Con las cartas en la mesa ambos sectores deberán aprender a convivir pese a las diferencias. La jugada es arriesgada. Lo que está en juego es mucho más que un lugar en una lista. Es por eso que desde los territorios los intendentes, salvo alguno, también tomaron la decisión de elegir un bando. El futuro tendrá mucho que ver con cómo se vayan desarrollando los hechos políticos en estos próximos días.
Según dio a conocer el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, Kicillof protagonizará en breve otro acto en la zona oeste del Conurbano. Habrá que ver si, en ese escenario, Kicillof elige subirse a la compulsa discursiva hacia adentro de la interna. La respuesta se dará a conocer en poco tiempo.
Hubo bandas en vivo, cuerpos de baile, feria de libro, actividades recreativas, dispositivos de salud, testeos de VIH, stand de Educación Sexual Integral (ESI), Feria de Artesanías y Emprendedores, muestra de talleres de Centros de Día, se inauguró el Pase de la Juventud, entre otras actividades.
El encuentro de este lunes en Nueva York fue el tercero entre el presidente argentino y el magnate estadounidense. La charla duró alrededor de dos horas.
El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, brindó un panorama sobre la situación que atraviesa la provincia. Luego de días de combate contra el fuego, el foco continúa activo en cinco lugares.
“El editor de un periódico es responsable de la decisión de qué poner en portada”, recordó Yuval Noah Harari en la presentación de su nuevo libro, Nexus, sobre las redes de información y la inteligencia artificial (IA).
“Si el editor de The New York Times decide poner una teoría de conspiración en la portada, esto es un gran problema y él debería responsable de ello. Y creo que lo mismo correspondería si el algoritmo de Facebook o el de TikTok deciden deliberadamente impulsar y promover noticias falsas: las compañías deberían responsables”.
En diálogo con la prensa en español, el autor de los best sellers globales Sapiens y Homo Deus recorrió temas claves de la nueva revolución de la IA y los peligros que encarna: por ejemplo, por qué es diferente de todas las tecnologías anteriores y qué implicaría su autonomía, o cómo amenaza la privacidad y tiene una capacidad de control totalitario que ninguna dictadura hasta la fecha ha logrado.
Y le dedicó varios momentos a un tema, que volvió a lo largo de la charla con los medios de América Latina y España: las redes sociales y su inmenso poder. “Hay un gran debate sobre la responsabilidad de estos nuevos gigantes”, siguió el historiador y filósofo israelí. “Cada vez que se les acusa de algo, sacan a relucir que por la libertad de expresión no quieren censurar a nadie. Esto está ahora en el centro de esta enorme controversia en Brasil sobre X”, ilustró.
Las redes sociales, insisten sus propietarios, no son medios de comunicación y, por ende, no son responsables de la información que circula en ellas. Son —repiten— simplemente el canal en el que otros ponen los contenidos. Y en tanto mero canal tampoco pueden censurar a quien allí publica: estarían violando la libertad de expresión.
Que eso haya permitido las operaciones de agentes foráneos en Facebook y Twitter, con consecuencias como la injerencia de una potencia antagónica en las elecciones de un país independiente, bueno, serán cosas de la vida. Como que la circulación de mensajes de odio contra una minoría étnica haya tenido que ver con un genocidio en Asia. Como que la discriminación en Instagram haya llevado al suicidio de un menor de edad.
En cada ocasión que el conflicto llegó a los tribunales las redes sociales respondieron lo mismo: no son un medio, no tienen discrecionalidad de editor, sólo son una herramienta neutral, una plataforma tecnológica. Harari piensa distinto.
“Me gustaría instar a la gente a distinguir entre las decisiones de los usuarios humanos y las decisiones de los algoritmos corporativos”, propuso. “Si un usuario humano decide inventar una noticia falsa —tal vez por error, tal vez a propósito— y publicarla, en situaciones extremas podría ser perseguido por difamación y castigado”. Sería cuando, por ejemplo, comete calumnia o injuria.
Pero son casos extremos, y en una democracia, remarcó, “hay que tener mucho cuidado antes de empezar a censurar”. En este punto estaría de acuerdo con gente como Elon Musk o Mark Zuckerberg. Dio un ejemplo: “Si vamos a un parque en cualquier ciudad, la gente dice todo tipo de cosas: a veces inventa mentiras, a veces simplemente fantasea y a veces cae presa del engaño. Tal vez no sea muy común decirlo, pero la gente tiene derecho a la estupidez. La gente tiene derecho incluso a decir mentiras. En muchas situaciones la gente miente y, aunque no está bien, está protegido por la ley y forma parte de la libertad de expresión”.
Pero Facebook no es una persona. X no es una persona.
“El principal problema no es el contenido producido por los usuarios humanos: el principal problema son las decisiones editoriales de los algoritmos”. Explicó que ni siquiera si un individuo publica un mensaje lleno de odio en Twitter o Facebook hay problema: su post podría morir ahí, anegado bajo otros posts, como los gritos del abuelo Simpson a una nube que pasa. “El problema son los algoritmos de las plataformas que recogen esa teoría conspiranoica y empiezan a recomendarla porque eso está a favor de los intereses comerciales de la empresa”.
“Los gigantes de las plataformas basan su modelo de negocio en aumentar la participación de los usuarios en su producto”, detalló Harari. “La palabra participación, engagement, suena agradable, pero lo que realmente significa es que quieren mantener a más gente más tiempo en la plataforma. A medida que la gente pasa más tiempo en YouTube, en Twitter, en TikTok o en Instagram, las empresas venden más anuncios y recopilan más datos que luego pueden vender a terceros. Así es como ganan dinero: este es su modelo de negocio”.
Y para retener al usuario en su doomscrolling, los algoritmos de las redes sociales encontraron una fórmula que no falla. Definió el autor de Nexus: “Descubrieron que la forma más fácil de captar la atención humana, la forma más fácil de mantener a más gente más tiempo en la plataforma, es pulsar el botón del odio”.
Los medios de comunicación, del papel a la televisión, de la radio a internet, tienen responsabilidad editorial porque cumplen un papel en las sociedades democráticas. “Las decisiones más importantes en un periódico son siempre las que toma el editor. Puedes escribir cualquier artículo que quieras, pero al final es el editor quien decide qué sale. Y si el jefe de The New York Times decide publicar una noticia falsa en la portada, no puede decir: ‘Yo no la inventé, simplemente decidí publicarla’”. La responsabilidad radica, precisamente, en haberla publicado.
Hoy las redes sociales son mucho más influyentes que los medios de comunicación tradicionales. “Este poder está en manos de Facebook y X e Instagram y demás, y en manos de sus algoritmos. Es la decisión editorial del algoritmo corporativo para promover este contenido específico”.
¿Hay odio en el mundo? Claro, y mucha gente puede elegir exponerlo a sus seguidores en YouTube. Pero también hay mucha compasión en el mundo, recordó Harari. Circulan noticias falsas y también circulan noticias verdaderas. “Y es decisión del algoritmo si millones de personas estarán expuestas a noticias falsas o a la verdad”.
Eso, argumentó el autor de libros que han vendido más de 45 millones de ejemplares en 65 idiomas, es la definición de responsabilidad editorial.
Subrayó: “Las empresas deberían ser consideradas responsables de las decisiones de sus algoritmos, del mismo modo que hacemos responsables a los directores de los periódicos de sus decisiones editoriales. Quien esté a cargo de estos medios tiene la responsabilidad de lo que allí se difunde, de aquello en lo que se impulsa que la gente se centre para retenerla”.
Un problema adicional, sumó, es el que desarrolla en Nexus: el impacto de la IA en el futuro inmediato. “En algunas de las plataformas de medios de comunicación más importantes del mundo, como X o Facebook, el papel del editor ha sido asumido por la IA”. Y no sólo la IA decide cuál será la publicación recomendada: “Cada vez más puede crear nuevas ideas por sí misma”.
Gentileza Infobae
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